Cuando a alguien no se le ocurre nada que contar no quiere decir que no estén pasando cosas que puedan resultar de vivo interés para los demás; sobre todo para aquellos que  están obligados a publicar y por lo tanto informar sobre los últimos acontecimientos de cierta relevancia acaecidos estos últimos días en nuestro país y cuya responsabilidad corresponde, principalmente, a quienes escriben para los distintos y numerosos medios de comunicación españoles.

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